Mi tratamiento
El camino de mi tratamiento, contado por etapas: desde mi ingreso a la clínica hasta el trasplante.
Lo que comparto aquí es mi experiencia personal. El tratamiento que recibí estuvo guiado por mi diagnóstico, mi evolución y las decisiones de mi equipo médico. Cada persona es diferente, y los protocolos, medicamentos y tiempos pueden variar. Esta página no pretende orientar ni reemplazar ninguna decisión médica. Solo quiero contar, con honestidad y desde el corazón, el camino que yo recorrí.
Mi tratamiento siguió el protocolo GRAALL. A lo largo de esta página menciono algunos de los medicamentos que recuerdo, pero la lista puede estar incompleta. Si tienes preguntas médicas sobre este protocolo, te recomiendo consultarlas directamente con tu equipo de salud.
Esta parte de mi historia empieza el 23 de mayo de 2024, cuando ingresé a la clínica y comenzó oficialmente mi proceso médico.
En "Mi historia" cuento lo que viví antes del diagnóstico y cómo recibí la noticia. Aquí quiero contar el tratamiento de una forma más cronológica: los ingresos, estudios, procedimientos, quimioterapias, biopsias, resultados y etapas que me llevaron hasta el trasplante.
No es una guía médica. Es mi recorrido personal, contado con el corazón y con el respeto que merece cada parte del proceso.
Ingreso y estudios iniciales
Este fue el inicio de todo. Fueron días de incertidumbre, estudios, resultados y cambios que marcaron el comienzo de mi camino en la Clínica Colombia.
23 de mayo de 2024 Clínica San Rafael
Ingresé porque el cuadro hemático que me había recomendado tomar un compañero de clases salió alterado. En ese momento mi mente intentaba buscar una explicación menos grave. Pensé que tal vez tenía la hemoglobina baja, que quizás necesitaba una transfusión o que podía tratarse de una anemia. Creía que iría a urgencias, me estabilizarían y luego me enviarían a casa.
23 de mayo de 2024 Llegada a Clínica Colombia
En la Clínica San Rafael me encontré con una persona que hoy recuerdo como un angelito. Me dijo que fuera a la Clínica Colombia, porque allá estaban los especialistas que podían ayudarme. Me recomendó pedir salida voluntaria e irme. Le hice caso. Llegué a la Clínica Colombia con mi papá.
Aunque en la Clínica San Rafael ya me habían mencionado que posiblemente podía tratarse de leucemia, preferí no decírselo todavía. No quería alterarlo sin tener una certeza. Necesitaba esperar una respuesta más clara.
24 de mayo de 2024 Estudios iniciales
Me ordenaron una biopsia de médula ósea y varios estudios para revisar el estado de mis órganos. También me realizaron una punción lumbar para descartar compromiso del sistema nervioso central. Gracias a Dios, esa parte salió bien.
La biopsia confirmó la realidad de la enfermedad: 93% de blastos.
27 de mayo de 2024 Piso de hematología
Me asignaron habitación en el piso de hematología. Allí las reglas eran diferentes. Solo podía tener dos acompañantes autorizados, pero no podían estar juntos al mismo tiempo. Tampoco podía recibir visitas, porque el tratamiento iba a bajar mis defensas y el aislamiento era necesario.
Creo que una de las cosas más difíciles fue eso: no poder abrazar a mis seres queridos, no poder verlos como antes y tener que empezar a vivir el proceso desde una habitación.
Resultado de la biopsia inicial 24 de mayo de 2024
93% de blastosLa biopsia de médula ósea realizada el 24 de mayo de 2024 confirmó la realidad de la enfermedad. Un 93% de blastos marcó el punto de partida de todo el tratamiento que vendría. Era una cifra que se sentía pesada, pero también era el primer número real sobre el que el equipo médico podía trabajar.
Inducción
La inducción fue el primer bloque grande de mi tratamiento. Fue una etapa intensa, larga y llena de cambios. Durante esos días mi cuerpo empezó a recibir quimioterapia de forma más fuerte y constante, mientras el equipo médico vigilaba cada resultado, cada síntoma y cada respuesta.
1 de junio de 2024 Catéter venoso central y primera quimioterapia
El 1 de junio de 2024 me instalaron un catéter venoso central. Ese mismo día, alrededor del mediodía, inició mi primera quimioterapia intravenosa.
La quimioterapia inició a las 12 del mediodía y terminó alrededor de las 10 de la noche. En el momento no sentí nada extraño. Pero la madrugada siguiente, cerca de las 2:00 a. m., me desperté con mareos muy fuertes. Me sentía demasiado débil y me asusté.
Recuerdo que pensé: "si esto va a ser así, no lo logro". Entonces hablé con Dios, mi fiel compañero. Le pedí que me sostuviera, que me ayudara a ser fuerte.
Al día siguiente, para mi sorpresa, desperté sin dolor, sin mareo y con una energía muy bonita. Ese día entendí que no iba a atravesar esto sola.
Días 2 y 3 Quimioterapias intravenosas
El segundo día recibí otra quimioterapia, que duró aproximadamente cuatro horas. El tercer día fue similar: una nueva quimioterapia intravenosa, también de alrededor de cuatro horas.
Ahí empecé a entender el ritmo real de mi tratamiento. No era algo ocasional ni espaciado: era constante, intenso y exigía que mi cuerpo respondiera día tras día. Apenas estaba comenzando a conocer ese ritmo.
Día 4 Punción lumbar con quimioterapia intratecal
Al cuarto día llegó una nueva punción lumbar, esta vez con quimioterapia intratecal. La quimioterapia intratecal se aplica en el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal, como parte del manejo y prevención del compromiso del sistema nervioso central.
Días siguientes Rutina hospitalaria
Después continuaron los días de tratamiento. La rutina se fue armando sola: quimioterapia por vena, quimioterapia inyectada, punciones lumbares, inyecciones para estimular las defensas, exámenes de sangre, signos vitales, visitas del equipo médico y cuidados del catéter. Cada día traía algo nuevo y a la vez repetido.
La clínica se convirtió en mi mundo por un tiempo. Y en ese mundo aprendí a vivir un día a la vez.
Días 10 a 16 Fiebre, mucositis y soporte transfusional
Alrededor del día 10 empecé con un dolor muy fuerte de estómago, vómitos y mareos. El día 12 hice fiebre. Me tomaron hemocultivos para descartar una infección. Ese día también recibí transfusión de sangre y plaquetas, porque mis recuentos habían bajado.
También llegó la mucositis: una inflamación de las mucosas que afectó mi tráquea. Cada vez que tragaba agua, comida, saliva sentía un dolor intenso. Era uno de esos efectos del tratamiento que nadie describe bien hasta que lo vives en carne propia.
El día 16 volví a hacer fiebre. Nuevamente no salió infección. Todo parecía ser parte de lo que mi cuerpo estaba atravesando. También recibía filgrastim, un medicamento que ayuda a estimular la recuperación de las defensas.
Días siguientes Rutina en el hospital
Entre las quimioterapias y la rutina del hospital, también me visitaban otros miembros del equipo de salud. Venía fisioterapia a trabajar con mi cuerpo, trabajo social a acompañarme en el proceso, psicología para sostener mi mente y musicoterapia como una forma de aliviar lo que las palabras a veces no podían expresar. Esas visitas se convirtieron en parte de mi día a día y me ayudaron a atravesar la hospitalización de una forma más humana.
28 de junio de 2024 Biopsia de control y salida
El 28 de junio de 2024 me realizaron una nueva biopsia de médula ósea. Después de ese primer bloque me dieron salida. Antes de salir, le pedí a Dios que mi médula ya estuviera limpia, sin saber cómo lo lograría, pero con la certeza de que quería estar bien.
Días después regresé a la clínica para continuar con el tratamiento. Lo que yo pensaba que iba a ser un mes de espera no era así: los bloques siguientes eran más cortos y, como mi cuerpo había respondido bien, el proceso continuó antes de lo que imaginaba.
Resumen de esta etapa
Medicamentos de quimioterapia
Respuesta después de la inducción 28 de junio de 2024
0.6% de blastosDespués de la inducción, la biopsia mostró 0.6% de blastos. Ese resultado fue una señal de que mi cuerpo había respondido muy bien al tratamiento. La doctora me explicó que ahora seguirían bloques de consolidación más cortos y que, al terminarlos, el siguiente paso sería el trasplante. Todavía faltaba camino, pero ese número abrió una puerta enorme de esperanza.
Consolidación 1
El primer bloque de consolidación duró cinco días. Aunque fue más corto que la inducción, seguía siendo parte del mismo camino: sostener la respuesta, continuar el protocolo y preparar mi cuerpo para lo que venía.
Durante tres días recibí quimioterapia intravenosa diaria. También recibí aplicaciones de asparaginasa en la zona glútea y filgrastim para ayudar a la recuperación de mis defensas. Al finalizar esta etapa, me dieron salida.
Resumen de esta etapa
Medicamentos de quimioterapia
Consolidación 2
El segundo bloque de consolidación duró ocho días. En esta etapa recibí metotrexato de alta dosis, una quimioterapia que duró aproximadamente 23 horas. Durante este bloque me inflamé muchísimo.
Después de recibirla, el equipo médico debía vigilar que mi cuerpo la eliminara adecuadamente por la orina. También recibí bicarbonato y ácido folínico como parte del manejo que acompaña este tipo de tratamiento. Además recibí asparaginasa en la zona glútea y filgrastim para apoyar la recuperación de mis defensas. Cuando terminé esta etapa y los controles estuvieron bien, me dieron salida.
Resumen de esta etapa
Medicamentos de quimioterapia
Consolidación 3 y estudios pretrasplante
El tercer bloque de consolidación duró tres días. Esta fase se sintió como una transición. Ya no era solo completar ciclos de quimioterapia. El trasplante empezaba a sentirse cada vez más real.
Esta etapa duró tres días y se sintió como una transición. Ya no era solo completar ciclos de quimioterapia: el trasplante empezaba a sentirse cada vez más real. Recibí ciclofosfamida y metotrexate durante dos días, además de una punción lumbar con quimioterapia intratecal y una biopsia de médula ósea el mismo día. También me tomaron estudios completos para revisar que todo estuviera en orden antes del trasplante.
Resumen de esta etapa
Medicamentos de quimioterapia
Camino al trasplante
Con ese resultado, el proceso empezó a enfocarse en el trasplante. Ya no se trataba únicamente de completar ciclos de quimioterapia, sino de preparar mi cuerpo para una etapa diferente, más profunda y llena de esperanza.
El trasplante no era el final del proceso, pero sí representaba una nueva oportunidad de vida.
Respuesta antes del trasplante 13 de agosto de 2024
0 blastosDespués de los bloques de consolidación llegó una nueva biopsia. Esta vez el resultado salió en 0 blastos. Ese número marcó un antes y un después en mi proceso, porque abrió el camino hacia el trasplante.
Hasta aquí llegó una parte muy importante de mi tratamiento
El ingreso, los estudios iniciales, la inducción, las primeras quimioterapias, las punciones lumbares, las biopsias, los bloques de consolidación y los estudios previos al trasplante quedan atrás como una de las etapas más intensas que he vivido.
Después vendría una etapa completamente distinta: la preparación para el trasplante, el día cero y la espera de que mi cuerpo respondiera.
